martes, agosto 23, 2005

Sociedad mutante, peces mutantes

Como esto de escribir funciona en mí como a base de impulsos, pues escribo, acabo de recibir uno, después de más de una semana he recibido otro impulso.

El encargado de llevar al cine al héroe favorito de mi adolescencia, Mark A.Z. Dippé, me sorprende con una película de serie b camuflada de serie Z. Y es que Frankenfish no destaca precisamente por sus primeros minutos. Con una fotografía mediocre tirando a pésima nos presenta al protagonista, un policía especializado en crímenes provocados por mordeduras de animales que es enviado a Otley, una siniestra zona pantanosa sureña, acompañado de una investigadora biológica para aclarar la extraña y brutal muerte de un pescador de la zona.

Hasta aquí la película funciona como un telefilme más, pero a la media hora y sorprendentemente, el director consigue presentarnos a unos cuantos personajes con la suficiente dosis de profundidad como para que sintamos algo de lástima si mueren. Y en pocos minutos más, logra convertir la película en una especie de versión acuática de Temblores, con peces mutantes asesinos como protagonistas.




Una pequeña urbanización formada por tres rústicas casas aposentadas con aparente fragilidad encima de la zona pantanosa, se convierte en escenario principal de la trampa mortal de los protagonistas. Las escenas en la que los peces cometen sus crímenes “naturales” están muy bien logradas, provocándonos más de un sobresalto. Los efectos especiales de los peces creados por ordenador y perfectamente integrados en las escenas consiguen transmitir una gran dosis de realismo ya que hace que la muertes sean impactantes y contundentes, y esto en un telefilme es digno de admirar. Además el gore está servido, hay desmembramientos por doquier muy bien conseguidos y hay alguna muerte con alta dosis de humor negro que hará las delicias de los más malvados gorehounds.

Frankenfish sorprende, en especial a los que nos encantan los ambientes opresivos (esta vez en una zona pantanosa), la tensión y el gore. Mark Dippé demuestra que con pocos medios se puede realizar una buena película, entretenida, divertida y perfecta para ver en una calurosa noche de verano.

lunes, agosto 15, 2005

Psicología y carne de telefilme

Después de ver una película como Sin City necesito cargarme de objetividad para ver cualquier otra película… después de ver Sin City todas me parecen una mierda… pero la vida sigue, y no sería capaz de entenderla o encontrarle sentido si no siguiera viendo películas, si no siguiera leyendo comics, libros, escuchando música o jugando a videojuegos.

Trauma y Breaking Dawn son dos thrillers psicológicos cargados de previsibilidad, que no llegan a destacar por nada en especial pero que al menos sí llegan a entretener. En Trauma nos introduciremos en la postraumática vida de Ben, un tipo que despierta en un hospital después de un accidente de tráfico en el que muere su mujer. Ben intenta seguir su aburrida vida como puede y una vecina se convierte en su único apoyo moral, pero no psicológico, ya que Ben sigue viendo a su mujer… Trauma es demasiado previsible, tanto que cuando llevemos unos pocos minutos de metraje ya sabremos el final. No obstante, se deja ver gracias a algunos momentos inquietantes, a la oscura fotografía y a la aparición de la actriz Mena Suvari interpretando a la compasiva vecina. Recomendada para ver mientras hacemos la digestión después de una buena comida.



Breaking Dawn también es algo previsible pero supera en profundidad a Trauma. Eve es una estudiante de medicina a la que le toca psicoanalizar a un paciente de un centro psiquiátrico. En principio Eve es la que tiene que introducirse en la mente del paciente, pero descubriremos lentamente como sucede todo lo contrario, Don Wake, el enfermo mental, se va introduciendo en la mente de Eve hasta tal punto que no sabríamos distinguir entre quién es el enfermo y qué es real y qué no lo es. Breaking Dawn es una película algo tramposa y repleta de sustos facilones pero efectistas, en la que los actores hacen lo que pueden para salvar el aparentemente agujereado guión y de la que se podría destacar algunos buenos momentos de tensión y oscuridad. Otra película más recomendada para hacer bien la digestión.



domingo, agosto 14, 2005

Rozando la perfección

Jamás un cómic fue tan milimétricamente adaptado a una pantalla de cine. Jamás una violencia tan explícita fue justificada por unos amores tan platónicos. Cine negro en estado puro y extremo, el cine negro desde los ojos de Frank Miller. Sin City, en mi humilde opinión, es una PUTA OBRA MAESTRA. No me digno ni a escribir una de mis personales minicriticas porque no sabría expresar con el acierto que se merece todas las sensaciones que sentí viéndola. Sin City tiene que verse en cine, y me juego los huevos que a la gran mayoría que pasa por este blog les encantará. Yo estoy deseando verla de nuevo, quizás la próxima semana vuelva a pasarme por una de las salas de cine donde la proyectan, puede que la vea en versión original. Por cierto, el doblaje está muy pero que muy bien. Ya estoy deseando que aparezca el dvd, uno de los pocos que compraré, y espero con ansias su segunda parte. Sin City roza la perfección, y quizás sea porque la perfección es inalcanzable.


viernes, agosto 12, 2005

Angustiosa parada

Calvaire es la durísima y brutal opera prima del relativamente joven director belga Fabrice Du Welz. Si hace unos días os comentaba que no debemos subestimar a los paletos, ahora os informo que además debéis temerlos.

Marc Stevens es un artista, un cantante de variedades que sale casi huyendo del geriátrico donde actuaba, siendo allí un icono de la juventud para los ancianos y en especial para alguna anciana, para dirigirse ilusionado hacia el sur de Francia, hacia un futuro mejor. Marc monta solo en su furgoneta y conduce durante todo el día hasta que la fría noche de invierno le cae encima, y la poca visibilidad y el cansancio le obligan a tomar un camino equivocado. Así que súbitamente se encuentra atrapado en lo más profundo de una angosta y tenebrosa zona rural. Pero de entre la oscuridad aparece alguien que cambiará su vida…




Impresionante película a medio camino entre Misery y La Matanza de Texas. Calvaire nos sumerge con una masoquista parsimonia dentro de la asfixiante atmósfera rural para mostrarnos a su protagonista psicológicamente desnudo, indefenso y ultrajado a merced de un esquizofrénico paleto, y de los malsanos y primitivos habitantes de un pueblo perdido en las entrañas de un oscuro bosque. El director no realiza ningún tipo de floritura con su cámara, simplemente la sitúa allí para hacernos testigos de la barbarie, convirtiendo al espectador en un simple voyeur, y es por eso que la película consigue tomar un cariz realistamente macabro que la convierte, en según que escenas, en una película terrorífica y despiadada. Puede que en algunos momentos la ingenuidad del protagonista nos llegue a desesperar pero ¿qué podríamos temer de un pobre anciano que nos acoge con total hospitalidad? Para los gorehound debo comentar que no es una película gore aunque vaya sobrada de sangre.




Calvaire es seca, sórdida y sangrienta. La banda sonora consiste en el sonido del frío viento de invierno y en algunos sonidos de animales que conseguirán desquiciarnos por momentos. Así que la recomiendo ver en una fría noche de invierno y con un tranquilo estado anímico. La cinta puede defraudar para los más experimentados en este tipo de cine, ya que sufre un bajón importante en los últimos minutos dejándonos sin final, sin desenlace, como en una película de David Lynch. La cara de tonto que se me quedó cuando salieron los títulos de crédito seguro que fue impresionante. En cualquier caso es una gran película, en la que los actores están extraordinarios, los principales y secundarios. Puede que alguna escena del final nos recuerde al caótico y violento Gaspar Noé, yo encontré en ella algo de la incómoda Irréversible, incluso algún actor que repite.




En definitiva, Calvaire es una pequeña gran película (sin final) que consigue que nos interesemos en el próximo proyecto de su prometedor director Fabrice Du Welz.
Calvaire se estrenará en USA con el título The Ordeal y puede que llegue a las salas de cine de nuestro país (o directamente al videoclub) con el mismo título.

jueves, agosto 11, 2005

Relato Encadenado - Capítulo 4

El camarero, antes de largarse como un rayo atendiendo a los gritos del cocinero, le entrega a Martin la carta. Martin la coge y observa con detenimiento la fotografía de cada suculento plato, le encanta la pasta italiana y tiene hambre, el desayuno había sido escaso debido a los nervios de la noche anterior; un café sólo no llena el estómago, y hablar con Sara le había abierto el apetito, el de comer y el sexual.

Sara, cuántas noches revolcándonos entre las sabanas… cuántas veces enganchados en los concurridos probadores de los grandes almacenes, en sórdidos lavabos públicos, cuantas veces en desiertas porterías y rellanos de escaleras…

Salir a pasear con Sara exigía llevar siempre calzoncillos largos y el miembro bien saneado. Debía reconocerlo, lo de él y Sara no era amor, era sexo y del bueno. Se complementaban.

Vuelvo a recordar. Sara embestida por detrás, sudorosa y empotrada contra el cabecero de la cama, gritando y pidiendo más. Yo, bombeando extasiado mientras con un brazo aprieto una de sus nalgas y con el otro la agarro del hombro. Sara, le encantaba el sexo y siempre quería poner en práctica toda novedosa escena pornográfica de cada película X que devorábamos juntos.

Sara sabía que a Martin le encantaba la carne fresca, y ella siempre se mostraba como un manjar exquisito. Además, Martin nunca había conocido a una chica que salivara tanto en las felaciones, haciéndolas extremadamente placenteras. Sara y Martin estaban hechos el uno para el otro, sí, era maravilloso pero no perfecto, el amor no existía. Y ese fue el motivo por el que acabaron siendo amigos. Solo el simple hecho de pensar que dentro de unas horas volvería a verla, había hecho que los calzoncillos le apretaran de una manera preocupante. Odiaba el desagradable dolor de testículos y Sara era la medicina impecable que necesitaba. Después de todo Martin era un tipo perseguido, alguien que siempre está de paso, así que Sara era la mejor mujer de todas las mujeres que habitaban la ciudad. Si tenía que compartir fluidos corporales con alguien, ese alguien sería Sara, la vampiresa del sexo.

Vuelve el camarero, un tipo alto y delgado, vestido con camisa blanca, pantalones negros de pinza, un ajustado delantal rojo y con cara de haberse equivocado de trabajo.

- ¿qué le pongo?
- De primero unos Tallarines a la Parchitana, de segundo Filete a la Boloñesa, de beber una botella de litro y medio de agua mineral, no quiero postre y sí un café sólo -Le suelta Martin de carrerilla después de haber aprendido de memoria la carta.
- Muy bien, oído y apuntado -le responde el camarero, sorprendido y con cara de haberse acostado bebiendo whisky la noche anterior.

Último sorbo y se acaba el café, paga la cuenta que el camarero le acercó al servirle el café, y se dirige a la calle lleno de energías. Son apenas las cuatro de la tarde y el tumulto de la mañana se ha transformado en urbanita soledad. A esas horas la mayoría de comercios están cerrados cumpliendo con su jornada laboral partida, los rayos de luz pierden intensidad, y los pocos bares que se reparten a lo largo de la calle son frecuentados por los carajilleros; aquellos a los que les gusta embriagarse bien después de comer, mezclando el café con un poco de licor para más tarde, cuando el café se acaba, ingerir el licor a palo seco, en el mismo vaso del café.

Martin tiene asuntos importantes que tratar, el primero es pegarse una buena caminata para hacer bien la digestión, y antes de ver a Sara, quiere reunirse con alguien para hablar de negocios. Pero hoy quiere hacerlo bien, no quiere volver a despertarse con un hilillo de sangre colgando de la nariz, no quiere volver a repetir los mismos errores.


Continua en Cecilidades.


Web de El Relato Encadenado

Supervivencia del hombre moderno

A veces uno se queda un tanto saturado de toda la mierda de cine comercial y pretencioso actual, y se ve obligado a mirar hacia el pasado rebuscando pequeñas y grandes joyas que por su tremenda calidad no llegan a envejecer nunca. Hace unos días que me topé con una de esas joyas; se trata de Deliverance; una comprometida y cruda película de John Boorman del año 72 que manifiesta una dura crítica al sistema del bienestar y las sociedades modernas, y a la explotación despiadada de los recursos naturales.

Cuatro amigos deciden desconectar de su monótona vida urbanita para pasar el fin de semana en los Montes Apalaches, no contentos con el simple hecho de apartarse de la ciudad que se atreven a embarcarse en una arriesgada aventura; bajar en piragua por los rápidos de un caudaloso río que atraviesa los montes y que resulta ser el último río virgen y salvaje del sur de Estados Unidos, para en breve ser convertido en lago por culpa de la construcción de un embalse.




Unos jovencísimos Burt Reynolds (Lewi Medlock), John Voight (Ed Gentry), Ronny Cox (Drew Ballinger), y Ned Beatty (Bobby Trippe) forman el grupo de hombres necesitados de aire puro y relajante ambiente naturista. Antes de comenzar su malograda aventura, toman contacto con un grupo de lugareños para buscar a alguien que pueda conducir sus coches hasta el final del río, hasta un pequeño pueblo llamado Aintry. Éstos les indican que los hermanos Griner pueden ayudarles.

La escena del duelo de banjos no podía reflejar mejor esa estúpida barrera que separa en la mente de los acomodados urbanitas, a los paletos de los hombres de ciudad. Un niño paleto con su banjo, y con síntomas evidentes de deficiencia repite de manera prodigiosa hasta la última nota que proviene de la guitarra de uno de los hombres de ciudad, que impresionado, le reta en un duelo que acaba perdiendo. Esta escena nos deja bien claro que los paletos, por muy raras que sean sus costumbres no son tontos ni mucho menos, y valdría más no subestimarlos por el simple hecho de que no sepan como es vivir en una ciudad.




Después de dejar sus coches a los hermanos Griner, los hombres de ciudad “disfrutan” de su primer contacto con la naturaleza que resulta no ser del agrado de todos, de hecho es Lewi Medlock el único que parece disfrutar y encontrarse como pez en el agua. Los demás están tan acomodados en sus rutinarias y modélicas vidas de ciudad que un simple ataque de mosquitos les resulta desesperante.

Y esto es sólo la introducción de Deliverance para mostrarnos a cuatro hombres modernos en medio del bosque, a merced de cualquier ataque por parte de animales salvajes, sin policía, sin teléfonos, hombre y naturaleza frente a frente. Pero los animales salvajes no serán sus únicos y posibles enemigos, el cruel destino hace que se topen con dos paletos salvajes y desalmados, y conviertan su aventura en una angustiosa y terrorífica pesadilla.




Película altamente recomendable que nos recuerda que la supervivencia en una sociedad moderna es bastante más blanda que la supervivencia natural de un hombre frente a un medio hostil y desconocido, y cómo alguien es capaz de olvidar la escala de valores prefabricada que la sociedad le tatuó en el cerebro para crear una nueva, acorde a sus necesidades. Alguien dijo que “el hombre es malo por naturaleza”, esta película lo demuestra.




Me quedo con una parte del guión grabado en mi cerebro:

Lewis Medlock: Las máquinas fallarán. Y el sistema fracasará. Entonces…
Ed Gentry: Entonces ¿qué?
Lewis Medlock: La supervivencia. Quién tenga la capacidad de sobrevivir. De eso se trata, de sobrevivir.
Ed Gentry: Y estás deseando que ocurra ¿no? Estás deseándolo. A mi el sistema me ha ido bien.
Lewis Medlock: Oh sí, claro. Tienes un buen trabajo, una casa bonita, una bonita esposa, un buen hijo.
Ed Gentry: Hablas de esas cosas…como si fueran una mierda, Lewis.
Lewis Medlock: ¿Por qué vienes de excursión conmigo, Ed?
Ed Gentry: Me gusta mi vida, Lewis.
Lewis Medlock: Sí, pero ¿por qué vienes de excursión conmigo?
Ed Gentry: ¿Sabes? A veces me lo pregunto.

miércoles, agosto 10, 2005

Se acerca The Descent

Aprovechando el inminente estreno de The Descent (2 de septiembre – España) no he podido resistirme a colgar el póster promocional. Ya comenté por aquí de qué trataba la película, por aquí enlacé el trailer y por aquí informé sobre la actualización de la web oficial. Ahora, después del estreno en Reino Unido y de leer muchas críticas en webs especializadas debo decir que tengo las mismas ganas de ir a verla que de ver The Devil’s Rejects. Sorprendido me he quedado al leer la crítica de la sangrienta y curtida web Slasherpool en la que afirman sin ningún tipo de reparo que The Descent es: “Possibly the best horror movie in history even if many might argue with me on this.” Tengo que reconocer que Dog Soldiers, la primera película del director Neil Marshal, me encantó; consiguió crear un clima de tensión extrema entre los personajes dentro de una atmósfera claustrofóbica contando una historia sobre licantropía homenajeando a varios clásicos del género y mostrando un toque de humor ácido y cómplice con el espectador. Por lo que he leído, The Descent es más seria y da miedo del de verdad, del que hace que mires de reojo las butacas ocupadas y vacías que te rodean en el cine.




Parece que estamos de racha con esto de las películas de terror/gore, espero que no sea una simple moda y que vayan apareciendo directores como Neil Marshall y Rob Zombie que demuestran de manera sobrada que aman este tipo de cine.

sábado, agosto 06, 2005

A merced de unas cámaras

Freeze Frame es un adrenalínico, oscuro y claustrofóbico thriller protagonizado por un irreconocible Lee Evans en pleno estado de ebullición paranoica. Sean Veil (Lee Evans) es sospechoso de un múltiple y brutal asesinato quedando absuelto por falta de pruebas. Veil no se cansa de proclamar su inocencia y decide encerrarse en casa, desquiciado y ultra paranoico se rodea de cámaras, para grabarse las 24 horas del día y así tener siempre una coartada para cuando se vuelva a cometer otro crimen e intenten culparle. Y así se tira diez largos años hasta que un día lee en el diario que el investigador forense que llevaba su caso, Saul Seger, que afirmaba y afirma con rotundidad que Veil es culpable, acaba de publicar un libro titulado “Oscuridad Invisible” con el que presume de haber creado un manual para poder descubrir a un peligroso asesino entre nosotros.




Pegado me he quedado a la pantalla durante los aproximados cien minutos que dura la película. John Simpson, director y guionista, nos presenta a los carismáticos personajes a un ritmo vertiginoso viajando de objetivo en objetivo de cada una de las cámaras digitales que pueblan el tenebroso paisaje de Freeze Frame. Y todo envuelto en una atmósfera oscura y asfixiante que ayuda a completar la perfecta interpretación de un Lee Evans de cabeza y cejas afeitadas, poseído por un estado de histeria y paranoia permanentes.




Los que visitan este blog ya sabrán que disfruto con personajes de este tipo, personajes desquiciados que parecen haber nacido para luchar contra corriente, y que jamás piensan en el suicidio, sino en intentar pasar cada una de las pruebas o problemas que se les plantea haciendo de su vida una lucha constante por la supervivencia. El personaje de Veil no llega en ningún momento a perder la cabeza aunque a punto se queda.

Película recomendada para los que les gustó El Maquinista y disfruten con ambientes oscuros y opresivos.

jueves, agosto 04, 2005

Carne Muerta

Una infección vacuna afecta a una pequeña zona rural de Irlanda. La infección hace que las vacas se vuelvan agresivas y al morder a los humanos estos se conviertan en sanguinarios muertos vivientes ávidos de carne fresca. Esta es la excusa que aprovecha el director y guionista, Conor McMahon, para que en apenas ochenta minutos nos meta de lleno en una divertida película de zombies irlandesa de muy bajo presupuesto titulada Dead Meat.




Se nota que el director se ha empapado bien de lo mejor de los comienzos de Sam Raimi, Peter Jackson y las de zombies de Lucio Fulci. Hay que reconocer que su habilidad con la cámara consigue un dinamismo frenético inusual en este tipo de cine amateur. Puede que no sea demasiado original, ya que algunas secuencias son exactamente iguales a las que aparecen en Posesión Infernal y Braindead, pero supongo que al ser tan explícito habrá querido dejar su particular homenaje a los grandes del cine basura y de casquería.




Y con casquería y sangre nos encontraremos en Dead Meat: decapitaciones, tacones clavados en cabezas, ojos succionados, ojos pinchados con ramas, brazos cortados, niños zombies, mandíbulas partidas, vacas zombies y zombies ¿durmiendo?. Es la primera película en aportar algo importante al género zombie, y es que en esta los zombies duermen, todos de pie, tiesos como postes eléctricos. Aparece un histriónico y estrambótico personaje, el entrenador de baseball, que nos hará soltar más de una carcajada. Y mención especial se lleva la claustrofóbica escena del coche donde se ven todos acechados por zombies y por… ¡una vaca zombie!




Muy buena película de zombies teniendo en cuenta el bajísimo presupuesto y grandísimo el director demostrando que el cine amateur se le queda muy pequeño. Yo, de momento, me apunto el nombre del director, Conor McMahon, puede que dentro de un tiempo nos sorprenda con alguna buena película, preferiblemente en el género terror/gore.

Con películas como estas me entran unas terribles ganas de coger la miniDV de mi hermano y ponerme a grabar lo que sea.

Trágica Viudez

Fear X es el amargo retrato de un hombre obsesionado que no encuentra otra motivación para seguir viviendo que no sea el saber porqué asesinaron a su mujer. Esa misma obsesión le lleva a un túnel sin salida donde poco a poco va perdiendo la percepción de la realidad para adentrarse en su particular infierno personal. Harry, el trágico viudo, es encarnado excelentemente por un John Turturro tímido, reservado y sobre todo apesadumbrado por la muerte de su querida esposa embarazada. Fear X es una película sosegada y en algunos momentos se convierte en incómoda, al conseguir transmitirnos la profunda desesperación y sufrimiento del protagonista.
Película para paladares exquisitos que busquen un rato de hipnotismo cinéfilo.




Fear X me recordó mucho a una película de 1988 titulada Spoorloss, dirigida por el francés George Sluizer y basada en una novela del escritor Tim Krabbé titulada The Golden Egg. Spoorloos tuvo su remake en el 93 títulada The Vanishing, dirigida por el propio Sluizer y protagonizada por Jeff Bridges y Kiefer Sutherland. El remake resultó ser demasiado descafeinado con respecto a la película original y pasó sin pena ni gloria por nuestras salas de cine.

Spoorloos transmite la misma sensación de desesperación que Fear X pero multiplicada por dos. Una pareja viaja en coche por Europa, cuando paran en una concurrida estación de carretera y la chica, Saskia, aprovecha para ir al lavabo para nunca regresar. Es entonces cuando comienza la cruda pesadilla para el novio, Rex Hofman, que se embarca en una desesperada búsqueda que casi le lleva a la locura durante tres largos y angustiosos años. Hasta que por fin encuentra al secuestrador, Raymond Lemote, un sociópata que vive de una manera espeluznantemente tranquila con su familia y que además es profesor. Spoorloos es una película de muy mal rollo que al finalizar de verla nos deja con más mal rollo aún. No obstante está cargada de una cierta dosis de romanticismo y amor platónico que enternecerá a los más sensibles. Eso sí, advierto que la escena final es de una claustrofobia y una angustia que pocas veces he sentido viendo una película.




Película recomendada para los que vivan una vida tan feliz que quieran recordar un poco ese sentimiento de mal rollo que hace que nuestro corazón bombee más rápido, y para los que crean que las novias, esposas, o compañeras sentimentales duran para siempre.

lunes, agosto 01, 2005

La trilogía vampírica de Craven

Wes Craven puso sus manos (y su dinero) en el mito de Drácula para modernizarlo y lo único que consiguió fue ridiculizarlo hasta límites insospechados, y Craven, que es un tipo listo decidió no dirigir ninguna de las tres películas y pasarle el marrón a Patrick Lussier. Pero Lussier, lejos de cagarla en cada parte rodada, nos sorprende aumentando de manera exponencial la calidad de cada una de las secuelas. Pero empecemos por la peor parte de la trilogía, la primera:

Por el título Dracula 2000 (en España Drácula 2001 por el tema de fechas de estreno) ya nos podemos esperar lo peor, pero yo, que peco de ser a veces un tanto ingenuo y confío demasiado en los que en ocasiones acertaron de lleno en esto del género de terror, vuelco todas mis esperanzas, y el chasco que me llevo adquiere dimensiones épicas. Y es que a Dracula 2000 no hay por donde cogerla, aprovecha de forma descarada el éxito de Scream, para lanzarnos a un grupo de jóvenes bien moldeados pero profundamente estúpidos que se nos presentan como ladrones profesionales, y que acaban vampirizados de manera lamentable. Intenta modernizar el mito de Drácula, llevándolo a un fracaso estrepitoso al reconstruir los orígenes del vampiro y mezclarlos de manera algo forzada con la historia de Jesucristo y su “colega” Iscariote. Lo único que insufla un ápice de autenticidad a la película es la aparición del veterano actor Christopher Plummer interpretando al incansable cazador de vampiros Van Helsing.

Patrick Lussier hace lo que puede por dirigir semejante despropósito, pero por fortuna rodar esta primera parte le sirve de aprendizaje y se lanza a una secuela, evitando todos los errores que cometió en esa especie de olvidable telefilme vampírico comercial.




Dracula II: Ascension es ya otra cosa, sin ser una gran película, al menos respeta el tono oscuro, tenebroso y sangriento del género vampírico. Y nos presenta a todo un cazador de vampiros, el Padre Uffizi, medio vampiro, medio humano y a la vez cura, muy bien interpretado por Jason Scott Lee que no duda en decapitar con su látigo o cuchillo a cualquier chupasangre que se cruce en su camino, al más puro estilo Chris Belmont de mi querida saga videojueguil Castlevania. Aquí los personajes ya no son planos, como en la primera parte, sorprendentemente los mismos guionistas de la primera se pusieron las pilas en la secuela. Ya no profundizan en el mito de Drácula, ni en su historia, en esta parte tratan a los vampiros como enfermos y los guionistas se las arreglan para que un grupo de estudiantes de medicina atrapen a un chupasangre (el de la primera parte) y analicen su sangre para encontrar una vacuna. Hay buenas escenas sangrientas y de acción, y los actores lo hacen lo suficientemente bien como para que mostremos interés en la pequeña trama amorosa que los guionistas incrustan como pueden, para provocar hacia el final, un pequeño giro de guión, más propio de la serie b que de una película comercial pero que sirve para que los mecanismos de nuestro cerebro no entren en estado de letargo (como en la primera parte). Es por eso que me decidí a ver la tercera parte.




En Dracula III: Legacy el Padre Uffizi (Jason Scott Lee) y Luke (Jason London) van en busca de Elizabeth, amada de Luke que fue infestada y “secuestrada” en la segunda parte. Así que viajan hasta Bucarest, capital de Rumania, y en plena guerra civil se mezclan entre el ejército y los rebeldes para llegar hasta Elizabeth y el rey de los chupasangres. Esta parte es algo menos oscura y tiene mucha más acción que las anteriores. Nos presenta al Padre Uffizi y a Luke como un compenetrado equipo; Luke hace de cebo y Uffizi de cazador. Y también es la parte de la trilogía con mayor presupuesto pero no por ello la mejor. Yo sigo prefiriendo la segunda parte por la oscura fotografía y el ambiente claustrofóbico.




Así que para concluir recomiendo, en especial para al que le guste el género vampírico, que prescindan de la primera parte y se lancen directamente a la segunda y tercera. Yo me he tragado la trilogía completa y seguida, una detrás de otra. Es casi como ver una película de cuatro horas y media ya que están bastante bien enlazadas. Incluso me atrevería a decir que la segunda y tercera se rodaron seguidas. Recomendada para los que estén cansados de ver morir a los vampiros con estacas clavadas y prefieran verlos morir decapitados.

domingo, julio 31, 2005

Dos más para la larga lista de espera

Dos razones más para confirmar que mi vida se ha convertido en una continua y larga espera: Tobe Hooper quiere demostrarnos que también sabe realizar bien una película de zombies con Zombies, y después de casi veinte años del estreno de la segunda parte alguien se atreve con la tercera de Creepshow.



viernes, julio 29, 2005

Punk Fémino

Después de casi dos días sin conexión a internet, visito la Fat Wreck Chords y me encuentro para descargar el videoclip de la canción con la que arranca el último cd de las The Soviettes; Multiply And Divide del The Soviettes LPIII. Ya comenté por aquí sobre el grupo y este videoclip ha sido como un afrodisíaco punk. No sé a vosotros pero este video ha despertado el vórtice de mi entrepierna; sus minis, sus apretadas mallas, sus coloridos tops, sus coloreados cabellos, sus tejanos rasgados, ese aire retro ortera ochentero y esa bajista, Suzy, que me tiene enamorado, a mis 29 años y con novia formal. Ah! Sí, eso, que hoy es mi cumpleaños, 29 años y mentiría si digo que sigo igual. No. Estoy más jodido… pero contento por momentos. Hoy desgastaré este videoclip, y colgaré el poster virtual de la bajista en una de las tantas carpetas que hacen de cálido y acogedor cubículo tras la pantalla de mi monitor.


miércoles, julio 27, 2005

Castigando sin piedad

Los fans de las películas de Charles Bronson y Steven Seagal, poseedores de un pc, una ps2 o una xbox, están de enhorabuena, ha llegado su juego: The Punisher.
Hace unos meses que un conocido asegurando ser conocedor de mis gustos virtuales, me recomendó insistentemente que me hiciera con una copia de The Punisher para ps2, él mismo lo había jugado y me decía que era un juego salvaje y bastardo. Yo, algo receloso cometí el error de no hacerle caso… hasta ahora. The Punisher me tiene enganchado como pocos juegos lo han hecho hasta fecha de hoy. Ya lo he completado y espero con ansias su segunda parte, que por lo que he leído se está preparando para presentarla en el próximo E3.

Mi intención no era hacer una reseña del juego porque pretendía seguir el consejo de mi hermano de “hasta que no me lo paso entero no escribo”, y el concepto de “pasárselo entero” para mi hermano quiere decir que tiene que reventar el juego a tope, al máximo; llegando a todos los finales (si existen varios), incluso pasarlo más de una vez (y de dos y de diez) , jugando en todos los niveles de dificultad, consiguiendo todos los extras y demás parafernalia videojueguil que hace, sólo en algunos casos, más larga la vida de un videojuego. Así que como he completado el juego pero no he conseguido todos los extras, y sinceramente, los extras del juego lo hacen lo suficientemente interesante como para rejugarlo, no escribiré una reseña completa, pero sí comentaré lo más destacado, y el porqué me tiene pegado a la pantalla todas las tardes.

Aprovechando la física del motor Havok que tantos buenos resultados dio con las dos partes de Max Payne y con algunas decenas de juegos más, conoceremos al mejor Castigador pixelado hasta la fecha, sin desmerecer al clásico de Capcom. Estamos frente a una especie de Max Payne, con The Punisher como protagonista pero sin nuestro querido tiempo bala (bullet time). Tenemos, eso sí, otro efecto llamado Modo Masacre, que no llega a ser tan espectacular como el tiempo bala, pero que guarda cierta similitud y se disfruta con un malsano salvajismo. El efecto consiste en usar el botón “triangulo” (en ps2) cuando la barra azulada de la esquina inferior izquierda de nuestra pantalla nos lo permita, entonces se activará un filtro en blanco y negro y los enemigos ralentizarán sus movimientos y nosotros seremos aún más rápidos de lo normal. Así podremos en pocos segundos cepillarnos sin piedad a montones de enemigos lanzándolos por el aire y/o acuchillándolos. Pero empecemos por el principio; meto el dvd en la bandeja de la ps2, espero que cargue y sale una intro que me hace intuir hasta donde llega el nivel de violencia del juego. En la intro, nuestro protagonista ya revienta cabezas con una cierta chulería rencorosa, porque claro, es The Punisher, el antihéroe, está cabreado y se mola.




Al parecer la prensa especializada recibió una beta del juego que era mucho más dura y violenta que el juego final, en ella aparecían desmembramientos y decapitaciones acompañadas de litros y litros de sangre. En la versión final y comercial, no se ve tanta sangre “gracias” a un filtro en blanco y negro y algunos intencionados giros de cámara, y al parecer no aparecen decapitaciones ni desmembramientos, pero eso sí, reventaremos cabezas de un disparo y en algunas ocasiones introduciremos una granada en la boca de un enemigo y veremos como corre desquiciado hasta que vuela en pedazos. Así que estaremos jugando a un juego censurado pero no por ello descafeinado, la violencia está ahí y es casi igual de explícita que la versión beta.

La mecánica del juego no podía quedar mejor con el personaje que manejamos. El tipo se enfrenta a hordas de enemigos pudiendo elegir ir a saco, es decir, pillar una o dos armas a la vez y eliminar a todos los que se le pongan por delante, o ir más pausado intentando practicar lo que es la gran novedad del juego; los interrogatorios. Lo mejor es pasar de ir a saco e intentar practicar la bien pensada opción de interrogarlos, esto es tremendamente adictivo ya que hay más de cien interrogatorios distintos, incluso interrogatorios especiales y muertes especiales.

Interrogatorios normales: Nos acercamos al enemigo y pulsamos el botón “X”, entonces depende del enemigo se nos activaran varios tipos de interrogatorios, pudiendo elegir entre cuatro que siempre serán los mismos; amenazar con el arma, pegar puñetazo, destrozar cabeza, y ahogarlo. Aparecerá una barra de energía en la que deberemos mantenernos 3 segundos dentro de una pequeña barra naranja, si lo conseguimos habremos completado el interrogatorio, sino, mataremos al enemigo, nos descontarán puntos, no ganaremos energía, y no conseguiremos armas ni pequeñas treguas con nuestros enemigos. Entonces queda claro que los interrogatorios son muy útiles, nos ayudarán a meternos en la trama que aunque parezca mentira existe, y lo que es mejor, interrogar nos dará más energía para nuestra barra de vida. Algo muy beneficioso cuando no dispongamos de nuestro particular tiempo bala y vayamos escasos de energía.




Interrogatorios especiales: Cuando veamos a un enemigo en el que encima de su cabeza aparezca una calavera, deberemos ir con cuidado porque la calavera indica que tiene información importante. Ésta nos ayudará a conseguir información valiosa, que nos permitirá pasar la misión de una manera algo más fácil, consiguiendo más armas, así que intentaremos no hacer daño al enemigo y cuando lo enganchemos buscaremos una zona con una calavera: la zona de los interrogatorios especiales. Los hay de todo tipo, desde amenazar con taladros, incrustar la cabeza con cualquier objeto, quemar, amenazar con tirar al vacío, cerrar ventanas contra la cabeza, vamos, una brutalidad que conseguirá saciar nuestra vena más sádica.




Muertes especiales: Este detalle también está muy bien, no es que sirva de mucho (aumentar algo más nuestra puntuación) pero quedaremos más peliculeros, más a lo Charles Bronson. Se aplica casi el mismo procedimiento del interrogatorio especial pero esta vez podremos coger a cualquier enemigo (aunque no tenga calavera encima de su cabeza) y lo enganchamos y nos lo llevamos hasta el lugar donde aparece una calavera de color amarillo. Allí acabaremos con él de una forma brutal y Bronsonmaníaca.

Pero además de interrogarlos, podremos usar a nuestros enemigos como escudo, con un brazo agarrándoles y con el otro disparando. También podremos abrirnos paso o incluso abrir puertas lanzando a nuestro enemigo como si fuera un muñeco. Y de esto tiene buena parte de “culpa” el motor Havok, a veces queda perfecto; como cuando lanzamos a los enemigos y éstos quedan colgados de vallas y barandillas, o cuando chocan contra la pared y resbalan muertos hasta el suelo. Pero a veces no queda del todo bien cuando caen al suelo y se retuercen de una manera tan flexible que le quita realismo a nuestra barbarie. Por otro lado también sufriremos más de una ralentización en nuestra ps2, no en el caso de xbox, aunque yo personalmente he sigo testigo de más de un error de programación que poco tiene que ver con la capacidad técnica de la ps2, si os contase como acabé con Bullseye os reiríais. De todas formas las pequeñas ralentizaciones se aguantan con estoicismo si sabemos que nos quedan decenas de enemigos por matar antes de terminar el nivel. Porque si no lo habéis pillado todavía, la gracia del juego es matar, cuantos más, más rápido y con mayor estilo, mejor.




Mención especial se lleva la traducción y doblaje totalmente en castellano y que nos acompañará durante todo el juego, a veces repetitivo pero otras veces original y sarcástico a partes iguales. Imperdible las frases de Bullseye en el enfrentamiento contra Punisher, yo solté más de una carcajada. Y también imperdibles algunas de las frases que suelta Punisher después de matar a algún enemigo al más puro estilo Steven Seagal. Y mención más especial aún a la banda sonora, que no tiene nada que envidiar a la de ninguna película de cine. Tengo la melodía incrustada en la cabeza y no puedo evitar tararearla mientras juego. Y otra mención especial pero esta vez en forma negativa; y es que no trae selector 60hz, ni deja configurar a pantalla 16:9, ni tampoco podremos activar el sonido en Dolby Pro Logic II.




Aún y así, The Punisher ha sido toda una agradable sorpresa, sin llegar a la altura técnica de otros juegos consigue que uno se enganche de una manera preocupante. Para muchos, la única baza del juego será la innovación de los interrogatorios, que la verdad es que consiguen ser tremendamente adictivos, para otros, simplemente pasará por sus ordenadores o consolas como un matamata más. Para mi ha sido y sigue siendo (debido a los extras) un gran juego, por su capacidad de inmersión efectiva, y por el adictivo disfrute inmediato que proporciona la mecánica del juego. Especialmente recomendado para los que les vaya la acción pura y dura, y disfruten recargando el arma y matando hasta llegar al Final Boss de cada nivel.




Y hasta aquí mis impresiones de lo más destacado. Hay otros detalles como ir haciendo puntos y conseguir medallas, para poder adquirir más duración de nuestro Modo Masacre, más precisión cuando apuntemos y demás extras que desbloquearán más opciones de juego y que convierten a este The Punisher en un juego de total rejugabilidad, y que nos hará olvidar (por suerte) la reciente película basada en el personaje, para acordarnos de la esencia de sus comics; no es una venganza, es un castigo.

domingo, julio 24, 2005

Crónica Videojueguil

Mi afición a los videojuegos es de dominio público y cualquiera que me conozca sabrá que me encanta echar unas partidas a cualquier videojuego, desde una impulsiva y fugaz partida a cualquier ordenador o consola retro, pasando por algún que otro shooter, rpg o juego de estrategia de pc, hasta las últimas novedades de mi querida ps2. No me considero un hardcore gamer ni tampoco un casual, si se me permite, me sitúo en el punto medio. No sé si es por encontrar un equilibrio pero no me gusta obsesionarme (aunque a veces lo haga), ni tampoco me gusta estar desinformado de lo que es para mí otra forma de arte. Y todo este rollo viene a cuento ya que el sábado de la semana pasada, el programa de radio sobre videojuegos por excelencia, Game Over, celebró la cena de final de temporada después de emitir su programa 202.

Ya acudí a la cena del año pasado y me lo pasé teta, eso sí, se me hizo muy corta y me quedé con ganas de hablar más con los miembros del programa y compañía. El año pasado comí poco y bebí mucho, y este año he comido más y he bebido más aún, y hacerlo en buena compañía el placer es multiplicado por dos.

Pero no todo fue cenar. Después de pegarnos una copiosa cena nos dirigimos al hábitat natural (cuando sale de casa) de cualquier viciao de los videojuegos; nos fuimos al salón recreativo New Park. Allí jugué una partida a dobles al House Of The Dead III con Ghost, oyente del programa y al igual que yo, un gran apasionado de los emuladores. Por cierto Ghost, si lees esto te comento que el juego ese del MAME que decías camino al restaurante y del cuál no recordábamos el nombre, se llama Dangar - Ufo Robo; un clásico que tuve la suerte de jugar en su época y de presenciar como montones de preadolescentes como yo se agolpaban a la recreativa tarareando la música de fondo, una melodía que resultaba y resulta hiper pegadiza.

Yuri, miembro del programa, también se unió a la partida del House Of The Dead III y acabó de confirmar que la escopeta de la recreativa no funcionaba al recargar, por eso Ghost duró tan poco. Mientras jugábamos tenía a mi izquierda a Basara, oyente ocasional del programa y que me hizo de incansable guía en la partida; el tipo se sabía el juego de memoria y me indicaba por donde aparecerían los enemigos y cómo matarlos, un crack.




La verdad es que nuestra llegada al salón fue algo caótica, todos nos desperdigamos, mientras unos jugábamos al HOD III, otros estaban jugando a otro juego de tiro, otros como mi hermano Sahio y Volcano, miembro del programa y encargado de la sección PC, se echaron unas partidas al Air Jockey, más conocido como Disco Volador. Isako, miembro del programa, se echó un pique al Out Run 2 con el oyente Neoand. Rokkuman, oyente del programa e incansable posteador del foro se desplazó desde Zaragoza para disfrutar de la velada. Demostrando su pasión por los clásicos, se pegó una partida al Midnight Wanderers del Three Wonders.




El inconfundible Sr. Cine, presentador del programa de radio sobre cine El Octavo Pasajero, y colaborador de Game Over, tuvo el suficiente valor para unirse a la cena de freaks, y además de intentar jugar una partida al Sonic en la Nintendo DS de Neoand, hizo gala en el salón recreativo de su puntería y esquiva en un juego de tiro en el que además de apuntar bien, también se tenía que esquivar, física y literalmente. Yuanyu, miembro del programa y encargado de la sección Comiqueando deambuló por el salón pero no se decidió a jugar a ninguna recreativa (que yo sepa), al igual que Urian, oyente del programa que se marchó algo pronto.


Y yo, ya que estaba metido en faena, decidí estrenarme al Out Run 2 a dobles contra mi hermano, y perdí. Eso de activar el cambio de marchas en modo manual no fue una buena idea.




Y llegó la hora DDR. Como no podía ser de otra manera todos se mezclaron en una fiesta orgiástica de baile en la máquina del diablo. Funspot, director de Game Over, se marcó un pedazo de baile en nivel difícil que a punto estuvo de echar la cena. Después se fueron turnando en parejas para luchar contra los ritmos de la estruendosa máquina. Yo aproveché para echar una partida al clásico de SNK, Shock Troopers, con la mala suerte de que el botón de disparo estaba roto y sólo podía lanzar granadas y volteretas, así que duré menos de un minuto.



Mientras algunos intentaban tirar la caña a unas chinitas que miraban con ojos libidinosos, yo decidí que era hora de echar combustible al cuerpo y bajé a por unas latas de cerveza. Más tarde, después de una considerable sesión de vicio electrónico muchos decidieron marcharse a casa. Y nos quedamos un pequeño reducto con ganas de ver féminas y de intoxicarnos un poco el cuerpo con algunos grados. Así que seguimos la acertada propuesta del Sr. Cine y nos fuimos a un garito recomendado por él, donde servían cócteles, paseaban voluptuosas féminas de clase alta ligeras de ropa, y el aire acondicionado se mantenía en su justa temperatura.




Al rato salimos de allí ligeramente embriagados, y otro grupo decidió marcharse, como no, el Sr. Cine les acercaba en coche a casa. Isako, Ghost, Sahio y yo decidimos quedarnos a quemar nuestros últimos cartuchos y nos dirigimos a una pequeña discoteca. Allí Isako nos guió hasta justo debajo del aire acondicionado, y nos ofreció un repertorio de sus mejores poses al ritmo de la música, mientras Ghost se pegaba unos bailes, y mi hermano y yo engullíamos cubatas como si se fueran a terminar. Para el que le interese hay un extenso reportaje fotográfico del evento en el foro de la web oficial del programa.

Al final de la noche, justo antes de coger el metro, mantuvimos una extensa, visceral, realista y reflexiva conversación sobre el mercado laboral actual que nos llevó, con el amanecer, hasta el suculento tema de los betatesters. Después de no sacar mucho en claro, pero sí de sembrar un pequeño halo de esperanza en nuestros inciertos futuros, decidimos despedirnos hasta la próxima y coger el metro.

Antes de llegar a casa, mi hermano y yo nos paramos a comprar unos churros al genuino y auténtico churrero por excelencia de nuestro barrio, un granadino que lleva la mayor parte de su vida dedicado al noble y dedicado arte y oficio churril. El tipo es un verdadero espectáculo fabricando sus churros y expresándose con su voz acarajada. Mi hermano y yo intentamos mantener la compostura pero no podíamos evitar que se nos escapase más de una sonrisa, a la vez que recordábamos entrañables momentos de nuestras obligadas paradas post alcohólicas adolescentes, en esa pequeña y humeante caseta donde el churrero practica su arte.

Y hasta aquí la crónica de la segunda cena de oyentes del programa de radio Game Over. Echamos de menos al DJ del programa, Saeba; que no pudo asistir al evento por culpa de una inoportuna gastroenteritis, espero que se haya recuperado y nos veamos pronto. También se echó de menos que vinieran más oyentes, pero el tema desplazamiento es difícil, y más cuando algunos viven ya no fuera de Barcelona, sino fuera de España. Pero para eso, el equipo de Game Over se ha currado una buena web, y unos buenos foros. Y como no, se echaron a faltar chicas, para la próxima a ver si al menos consigo convencer a mi novia, pero creo que va a ser que no.


Edit: Con el posteo acelerado se me olvidó comentar la aparición de otro oyente y forero de Game Over, Rurouni, un tipo simpático y del que mi hermano hizo un parecido razonable con el director de cine Robert Rodriguez. Rurouni aguantó como un campeón hasta el garito al que nos condujo el Sr. Cine, allí Rurouni se despidió de nosotros poque tenía obligaciones conyugales para el siguiente día.

viernes, julio 22, 2005

The Devil's Rejects - Adelanto

En IGN han colgado en exclusiva los primeros 10 minutos de The Devil's Rejects. Se pueden descargar en diferentes tipos de resolución y calidad. Yo Todavía no lo he descargado, ni sé si lo haré porque tengo tantas ganas de verla que con sólo ver los diez primeros minutos sería capaz de coger una crisis de ansiedad.

viernes, julio 15, 2005

Airbag: PunkPopRock – Punk Desenfadado – Música Cretina

Airbag es un grupo musical pro surfista malagueño, que hace un punkpop desenfadado y en algunas ocasiones acelerado, demostrando casi permanentemente su influencia principal en Los Ramones. Una influencia que no se convierte en pose de ninguna de las maneras ya que se percibe de manera sobrada ese auténtico sentimiento de frescura adolescente en todas sus canciones. Sus letras son simples pero ingeniosas, a veces ácidas y a veces hiper cachondas, y repito que todas están cargadas de ese adictivo y placentero sentimiento adolescente perpetuo, que a muchos nos sigue acompañando aún rozando la treintena de edad. Hablan en general de películas de terror, del verano, del surf, de cómics, del amor adolescente, y en algún caso de la post adolescencia. Ese temazo titulado La Invasión de los Ultra-Adolescentes me ha llegado y no sabéis de que manera.




Películas de Miedo es una pedazo de canción de las que pone la piel de gallina a los que nos va el hardcore melódico, y además en castellano, con lo chungo que resulta cantar una canción en castellano en ese acelerado estilo musical. Y Airbag lo consigue con una facilidad pasmosa o al menos es la impresión que se lleva uno al escuchar y re-escuchar la canción. Lo mismo pasa con sus canciones más aceleradas como en Elena, Soy un Gamberro, La Rookie del año… La influencia de Los Ramones siempre está ahí, como en Ciencia Explosiva; un particular homenaje a la ochentera película de John Hughes, La Mujer Explosiva, demostrando también un singular ingenio titulando a la canción con una mezcla del título de la película en inglés(Weird Science) con la “traducción” al castellano (La Mujer Explosiva). Y no se quedan ahí los homenajes al cine, en especial al de terror; imperdibles los temas Crystal Lake (Viernes 13), El Resplandor (El Resplandor), Familia de Subnormales Todos Locos (La Matanza de Texas), Poltergeist IV (Poltergeist) y el muy acertado y divertido homenaje al topicazo de las escenas de terror en garajes en el tema titulado, como no, Terror en el Garaje y otro topicazo del cine de terror en Golpes en el Sotano. Otra de las canciones que se mete en el cerebro con una taladrante persistencia es La Chica Nueva; un temazo dedicado en exclusiva para estudiantes de instituto pero que por su melodía/estribillo hiper pegadizo consigue que a mis casi treinta años la cante cual impúber desquiciado y super hormonado. En El Flotador tratan la pérdida de la inocencia y el descubrimiento del amor adolescente de forma divertida, sin traumas. También tocan el fenómeno ovni en Ovnis en la Playa y Roswell 1947. Y no se olvidan de los videojuegos, de los clásicos como el Kung Fú Master en la canción Big Acuarium, imperdible el videoclip y las animaciones pixeladas del trío musical. Así que ya estáis visitando su web oficial, muy completa y con muchos temas descargables en mp3 y de forma gratuita.




Que disgusto he pillado al saber que estuvieron por Barcelona el 18 de junio en la sala Sidecar. En fin, ahora me toca esperar que vuelvan.

martes, julio 12, 2005

Los Rechazados del Diablo – trailers

Aprovechando que sólo quedan diez días para el estreno oficial en USA, y aprovechando también la mega actualización que ha sufrido la web oficial, creando y linkando subwebs hijas, de la película que espero con más ansias; The Devil’s Rejects. Os hago una recopilación de los trailers que han ido apareciendo.

Los más importantes y de mayor peso kilobático son los tres siguientes, de más nuevo a más viejo:

Trailer 3: Apple Hi-Res (13,9mb) / Yahoo Full-Screen (20,1mb)

Trailer 2: Apple Hi-Res (11,6mb) / Yahoo Full-Screen (15,8mb)

Trailer 1: Apple Hi-Res (10,9mb)

Estos son los que todo el mundo debería ver. Y ahora os linko los de los fans que orgasmeamos con cualquier imagen y/o avance de la película, o con imágenes o videos ya repetidos y cien veces vistos, pero que pasan a ser pieza de coleccionista hasta la salida del dvd con todo el paquete de extras.

Dr. Mayhem: 6k / 150k / 300k / 700k / 1500k

Exclusive Clip: LOW / MED / HIGH / UBER-HIGH

Teaser: LOW / MED / HIGH

Blog de Rob Zombie para la productora Lions Gate.




Para los rezagados, comento que la película está dirigida por ÉL, el Señor Rob Zombie, y que es su segunda película como director. Si aún no habéis visto su opera prima, La Casa de los 1000 Cadáveres, os linko a una crítica reflexiva del sr John Tones(váis al final de la página) para que os animéis a verla.

Y mientras espero su estreno en España, creo que para el 7 de Octubre de este 2005, iré abriendo boca con House of Wax, y mataré el tiempo libre con el Diablo II Lord Of Destruction.

sábado, julio 09, 2005

Arrasando con nuestro querido planeta Tierra

Mi entusiasmo por las películas de extraterrestres y las películas de amenazantes catástrofes naturales, artificiales, espaciales y todo lo que sea una amenaza para la raza humana y pueda provocar su extinción, me hizo seguir desde el primer teaser la última película de Steven Spielberg, esta vez un remake de La Guerra de Los Mundos, hasta su llegada a nuestras salas de cine. A pocos días de su estreno todavía seguía mostrándome receloso en acudir a mi sala de cine más cercana. En parte por el propio Spielberg, que no es del todo de mi agrado, y en parte por Tom Cruise que simplemente no lo soporto. Pero al final, no pude resistirlo y enganché a mi novia para ser testigos en pantalla grande de la aniquilación del planeta. También valoré mucho los comentarios de dos compañeros blogueros Mario y Andrés, que me la recomendaron demostrando conocer muy bien mis gustos por este subgénero cinematográfico. Insisto en que me encantan las películas de extraterrestres casi de cualquier tipo. Puedo disfrutar salvajemente de La Cosa como de Mars Attack, de Independence Day, Fantasmas de Marte como de productos más serios como Communion o Contact. Incluso hay películas de serie b que consiguen mantenerme pegado a la pantalla como The Arrival (Han Llegado) o Alien Hunter. Y clásicos como Los Invasores de Marte (y su remake de Tobe Hooper) o productos más modestos y que consiguieron grandes éxitos (no de taquilla) como Lifeforce y The Hidden que no me canso de ver.




Antes, cuando quería ver una película de extraterrestres prefería que hubiese una buena trama a que la película estuviera repleta de grandes escenas de acción. Quería que las invasiones fueran silenciosas, al estilo de la gran Están Vivos del maestro Carpenter. Pero con el tiempo fui cogiéndole el gusto a las películas de catástrofes y disfruté como un niño con Armageddon y Deep Impact, al igual que lo hice con El Núcleo y no hace mucho con El Día de Mañana. Entonces comenzó a crearse en mi una obsesión de lo espectacular que resultaría fusionar los dos géneros, el de catástrofes y el de extraterrestres, pero no como lo hizo Emmerich en Independence Day (tuve una gran decepción), sino cogiendo lo mejor de cada género y llevándolo al extremo, una fusión que fuese más cruel y la vez más real. Para eso haría falta un buen presupuesto y alguien que fuese un fuera de serie con la cámara y las escenas de acción. Y quién sino que Spielberg; tenía presupuesto y tenía a las estrellas. Todo pintaba muy bien y estaba a punto de ver mi pequeño sueño convertido en realidad, una película de catástrofes y alienígenas bien realizada.



Y sí, La Guerra de los Mundos me ha encantado. La invasión alienígena es brutal y apoteósica; el derrumbamiento de edificios, suelos desmoronándose, personas explotando, coches volando, barcos hundidos, pánico, caos, terror... y Tom Cruise haciendo de perfecto perdedor, divorciado y padre de dos hijos al que las ganas de no perderlos le hacen salir de más de un aprieto de forma milagrosa.

La primera hora de metraje es sublime en todos los sentidos, Spielberg demuestra ser todo un artesano en filmar la acción de una manera impactante y explosiva. La segunda parte de la película es más sosegada, pero igual de intensa y absorbente en esencia. En esa segunda parte hay un par de escenas que parecen estar directamente sacadas de, para mi, la genial Señales del (para mi otra vez) sorprendente Shyamalan, uno de mis directores de cine preferidos. Y tengo que decir que si para mí Señales está en la cima, en el primer puesto como película de invasión extraterrestre, la de Spielberg (muy a mi pesar) se coloca en segundo lugar por la capacidad de inmersión real total en la invasión alienígena, eligiendo como protagonistas a personas simples y llanas con las que conseguimos sentirnos plenamente identificados, no en sus personalidades pero sí en su punto de vista en primera persona. Nosotros, quizás, no hubiésemos tenido tanta suerte como los protagonistas. Spielberg, además de “plagiar” a Shyamalan se permite homenajear a su más éxitosa obra, E.T., en una pequeña escena que no desvelaré. También, si se quiere mirar un poco más allá (no mucho, la verdad) se puede ver un cierto símil entre el ataque alienígena y los atentados del 11-S. Todo muy descafeinado pero a la vez muy evocador y preciso.




Los actores están muy bien, (no es de extrañar con lo que cobran), vamos, a la altura del presupuesto. Pero esta vez no me quedo con Dakota sino con Tim Robbins, perfecto en su papel y eclipsando (como es lógico) al sobreactuado Tom Cruise, que está toda la película poniendo cara de “me están haciendo un primer plano”, algo que me provocó más de una y de dos y de tres carcajadas y jocosos comentarios varios con mi novia. La gran decepción ha sido para muchos en que el final no sea tan espectacular como el comienzo. La verdad es que el final es igual de lógico que apresurado. Eso sí, respeta el final de la novela, pero podían haberse recreado algo más y no dejarnos a todos con la cara de querer más. Al parecer ya se oyen rumores de una segunda parte…

De todas formas tengo que confesar, y repito que muy a mi pesar, la película me ha encantado. Y aún estando menos descafeinada de lo que pensaba viniendo de la mano de Spielberg, me hubiese gustado alguna escena más explícita. De cualquier modo entiendo que es una película comercial, y como tal, a cuanta más gente llegue (ya sea niños o mayores de edad) mejor para las arcas del rey midas de Hollywood.




Ahora me quedo esperando unos subtítulos para la versión de serie b H.G. Wells’ War Of The Worlds protagonizada por el incombustible actor de serie b C. Thomas Howell. Seguro que los FX no serán como los de la versión de Spielberg, pero salen alienígenas y con eso me basta. También tengo ganas de echar unas partidas al Area 51, un shooter en primera persona que promete hacer las delicias de los amantes del género “UFO”, y al Destroy All Humans, donde nos ponemos en la piel de un alienígena que viene a nuestro planeta simple y llanamente a joder. Y ahora que comento lo de los videojuegos, la invasión alienígena de Spielberg me recordó muchísimo a una de las razas del juego de estrategia que más me ha enganchado, estoy hablando de ese juegazo de Blizzard llamado Starcraft y la raza Zerg.




¿Os habéis fijado que desde no hace mucho se han puesto de moda las películas de zombies, de catástrofes y de alienígenas? ¿Por qué será? ¿El redescubrimiento de un género cinematográfico, el buscar una emoción muy alejada de nuestro estado del bienestar, o el “saborear” el miedo de saber que nuestra perfecta sociedad cualquier día pueda desmoronarse? ¿Estamos tan protegidos como muchos creen, o sólo están debidamente protegidos los de siempre?