domingo, julio 24, 2005

Crónica Videojueguil

Mi afición a los videojuegos es de dominio público y cualquiera que me conozca sabrá que me encanta echar unas partidas a cualquier videojuego, desde una impulsiva y fugaz partida a cualquier ordenador o consola retro, pasando por algún que otro shooter, rpg o juego de estrategia de pc, hasta las últimas novedades de mi querida ps2. No me considero un hardcore gamer ni tampoco un casual, si se me permite, me sitúo en el punto medio. No sé si es por encontrar un equilibrio pero no me gusta obsesionarme (aunque a veces lo haga), ni tampoco me gusta estar desinformado de lo que es para mí otra forma de arte. Y todo este rollo viene a cuento ya que el sábado de la semana pasada, el programa de radio sobre videojuegos por excelencia, Game Over, celebró la cena de final de temporada después de emitir su programa 202.

Ya acudí a la cena del año pasado y me lo pasé teta, eso sí, se me hizo muy corta y me quedé con ganas de hablar más con los miembros del programa y compañía. El año pasado comí poco y bebí mucho, y este año he comido más y he bebido más aún, y hacerlo en buena compañía el placer es multiplicado por dos.

Pero no todo fue cenar. Después de pegarnos una copiosa cena nos dirigimos al hábitat natural (cuando sale de casa) de cualquier viciao de los videojuegos; nos fuimos al salón recreativo New Park. Allí jugué una partida a dobles al House Of The Dead III con Ghost, oyente del programa y al igual que yo, un gran apasionado de los emuladores. Por cierto Ghost, si lees esto te comento que el juego ese del MAME que decías camino al restaurante y del cuál no recordábamos el nombre, se llama Dangar - Ufo Robo; un clásico que tuve la suerte de jugar en su época y de presenciar como montones de preadolescentes como yo se agolpaban a la recreativa tarareando la música de fondo, una melodía que resultaba y resulta hiper pegadiza.

Yuri, miembro del programa, también se unió a la partida del House Of The Dead III y acabó de confirmar que la escopeta de la recreativa no funcionaba al recargar, por eso Ghost duró tan poco. Mientras jugábamos tenía a mi izquierda a Basara, oyente ocasional del programa y que me hizo de incansable guía en la partida; el tipo se sabía el juego de memoria y me indicaba por donde aparecerían los enemigos y cómo matarlos, un crack.




La verdad es que nuestra llegada al salón fue algo caótica, todos nos desperdigamos, mientras unos jugábamos al HOD III, otros estaban jugando a otro juego de tiro, otros como mi hermano Sahio y Volcano, miembro del programa y encargado de la sección PC, se echaron unas partidas al Air Jockey, más conocido como Disco Volador. Isako, miembro del programa, se echó un pique al Out Run 2 con el oyente Neoand. Rokkuman, oyente del programa e incansable posteador del foro se desplazó desde Zaragoza para disfrutar de la velada. Demostrando su pasión por los clásicos, se pegó una partida al Midnight Wanderers del Three Wonders.




El inconfundible Sr. Cine, presentador del programa de radio sobre cine El Octavo Pasajero, y colaborador de Game Over, tuvo el suficiente valor para unirse a la cena de freaks, y además de intentar jugar una partida al Sonic en la Nintendo DS de Neoand, hizo gala en el salón recreativo de su puntería y esquiva en un juego de tiro en el que además de apuntar bien, también se tenía que esquivar, física y literalmente. Yuanyu, miembro del programa y encargado de la sección Comiqueando deambuló por el salón pero no se decidió a jugar a ninguna recreativa (que yo sepa), al igual que Urian, oyente del programa que se marchó algo pronto.


Y yo, ya que estaba metido en faena, decidí estrenarme al Out Run 2 a dobles contra mi hermano, y perdí. Eso de activar el cambio de marchas en modo manual no fue una buena idea.




Y llegó la hora DDR. Como no podía ser de otra manera todos se mezclaron en una fiesta orgiástica de baile en la máquina del diablo. Funspot, director de Game Over, se marcó un pedazo de baile en nivel difícil que a punto estuvo de echar la cena. Después se fueron turnando en parejas para luchar contra los ritmos de la estruendosa máquina. Yo aproveché para echar una partida al clásico de SNK, Shock Troopers, con la mala suerte de que el botón de disparo estaba roto y sólo podía lanzar granadas y volteretas, así que duré menos de un minuto.



Mientras algunos intentaban tirar la caña a unas chinitas que miraban con ojos libidinosos, yo decidí que era hora de echar combustible al cuerpo y bajé a por unas latas de cerveza. Más tarde, después de una considerable sesión de vicio electrónico muchos decidieron marcharse a casa. Y nos quedamos un pequeño reducto con ganas de ver féminas y de intoxicarnos un poco el cuerpo con algunos grados. Así que seguimos la acertada propuesta del Sr. Cine y nos fuimos a un garito recomendado por él, donde servían cócteles, paseaban voluptuosas féminas de clase alta ligeras de ropa, y el aire acondicionado se mantenía en su justa temperatura.




Al rato salimos de allí ligeramente embriagados, y otro grupo decidió marcharse, como no, el Sr. Cine les acercaba en coche a casa. Isako, Ghost, Sahio y yo decidimos quedarnos a quemar nuestros últimos cartuchos y nos dirigimos a una pequeña discoteca. Allí Isako nos guió hasta justo debajo del aire acondicionado, y nos ofreció un repertorio de sus mejores poses al ritmo de la música, mientras Ghost se pegaba unos bailes, y mi hermano y yo engullíamos cubatas como si se fueran a terminar. Para el que le interese hay un extenso reportaje fotográfico del evento en el foro de la web oficial del programa.

Al final de la noche, justo antes de coger el metro, mantuvimos una extensa, visceral, realista y reflexiva conversación sobre el mercado laboral actual que nos llevó, con el amanecer, hasta el suculento tema de los betatesters. Después de no sacar mucho en claro, pero sí de sembrar un pequeño halo de esperanza en nuestros inciertos futuros, decidimos despedirnos hasta la próxima y coger el metro.

Antes de llegar a casa, mi hermano y yo nos paramos a comprar unos churros al genuino y auténtico churrero por excelencia de nuestro barrio, un granadino que lleva la mayor parte de su vida dedicado al noble y dedicado arte y oficio churril. El tipo es un verdadero espectáculo fabricando sus churros y expresándose con su voz acarajada. Mi hermano y yo intentamos mantener la compostura pero no podíamos evitar que se nos escapase más de una sonrisa, a la vez que recordábamos entrañables momentos de nuestras obligadas paradas post alcohólicas adolescentes, en esa pequeña y humeante caseta donde el churrero practica su arte.

Y hasta aquí la crónica de la segunda cena de oyentes del programa de radio Game Over. Echamos de menos al DJ del programa, Saeba; que no pudo asistir al evento por culpa de una inoportuna gastroenteritis, espero que se haya recuperado y nos veamos pronto. También se echó de menos que vinieran más oyentes, pero el tema desplazamiento es difícil, y más cuando algunos viven ya no fuera de Barcelona, sino fuera de España. Pero para eso, el equipo de Game Over se ha currado una buena web, y unos buenos foros. Y como no, se echaron a faltar chicas, para la próxima a ver si al menos consigo convencer a mi novia, pero creo que va a ser que no.


Edit: Con el posteo acelerado se me olvidó comentar la aparición de otro oyente y forero de Game Over, Rurouni, un tipo simpático y del que mi hermano hizo un parecido razonable con el director de cine Robert Rodriguez. Rurouni aguantó como un campeón hasta el garito al que nos condujo el Sr. Cine, allí Rurouni se despidió de nosotros poque tenía obligaciones conyugales para el siguiente día.

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