lunes, noviembre 01, 2004

Duelo

Como dirían los ludópatas, estoy de racha. En poco tiempo he visto, casi sin querer, varias películas claustrofóbicas y encima todas ellas muy buenas. La última ha sido Aragami, del, y ahora sí que me voy a permitir decirlo, gran Maestro Ryhuei Kitamura. La primera película que pude ver hace unos años de Kitamura fue Versus, un peliculón brutal aún todavía sin superar(ni igualar)que mezcla a partes iguales acción, zombies y gore, y todo dirigido por un maestro en conseguir golpes de efectos con su cámara. Más tarde pude ver otra gran película suya, Alive, también claustrofóbica pero esta vez envuelta por una atmósfera triste y futurista. Después de relamerme los labios disfrutando de Versus y Alive, me lancé de lleno a ver Azumi y me llevé un gran chasco, me esperaba otra cosa, pero tengo que confesar que solo llegué a ver hasta la mitad, así que después de ver Aragami, en cuanto pueda, le daré gustoso una oportunidad a Azumi.

Aragami comienza con la llegada a un extraño templo y en plena noche lluviosa, de dos samuráis mal heridos. Una mujer les abre la puerta para darles cobijo. Más tarde uno de los samuráis despierta en la habitación principal del templo, sin heridas y totalmente curado, delante de un extraño samurai que tiene algo que proponerle...

Decir que Aragami es una especie de mezcla entre Versus y Alive es quedarse corto y no corresponderse del todo con la realidad, es como afirmar que la principal virtud de Kitamura es el manejo de la cámara. Y sí, Kitamura es un artista en conseguir planos imposibles y al igual que los Pang Brothers, hacer que una escena estática parezca dinámica, pero en Aragami ha demostrado y dejado bien claro que no sólo es hábil en conseguir efectos con la cámara. En Aragami ha conseguido contar una inquietante historia, sin prisas, lentamente, nos presenta a los personajes y poco a poco los va desarrollando, mientras vamos descubriendo más de ellos y de sus pasados. Toda la película transcurre en la habitación principal del templo, con una fotografía muy oscura que consigue que creamos que la única luz de la habitación proceda de las pocas velas que la alumbran.







Pero tampoco creamos que Aragami es todo guión, por cierto, en algunas partes incluso ingenioso y gracioso. En Aragami disfrutaremos del gran repertorio efectista visual de Kitamura ayudado como siempre por una banda sonora, que mezcla a la perfección sonidos electrónicos y guitarreros. Cada momento, cada secuencia de la película va acompañada de una parte de la banda sonora haciendo que la atmósfera opresiva nos envuelva aún más. Veremos una lucha titánica entre los dos protagonistas, al compás de la banda sonora y ayudada por unos efectos sonoros entre espadas realmente impactantes. Por cierto, algunas piezas de la banda sonora recuerdan descaradamente y a conciencia a la película Versus, incluso para los fans de Versus, Kitamura les ha preparado un guiño que no tiene desperdicio al final de la película.







Aragami es una gran película, que puede que a algunos aburra pero que a otros enganche desde un principio, y cuando lleguen al final se queden con ganas de más.

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