jueves, enero 13, 2005

Destruyendo recuerdos dolorosos

Eternal Sunshine Of The Spotless Mind pasó injustamente sin pena ni gloria por la cartelera española con el espantoso título de Olvídate de Mi. Los títulos de películas por norma general intentan con esfuerzo, algunos con más fortuna que otros, resumir la esencia de la película pretendiendo a su vez ser algo originales. La traducción a “Olvídate de Mi” me parece una falta de respeto hacia el espectador, y un verdadero engaño, aprovechando la cara de Jim Carrey en el cartel, para supuestamente vendernos la típica comedia/romántica/empalagosa con tintes humorísticos, por la que las parejas de enamorados no dudan en pagar religiosamente sus entradas en una tarde aburrida de fin de semana. El título de la película original traducido sería algo así como: “El Brillo Eterno De La Mente Inmaculada”. Y claro, los “linces” traductores españoles pensaron que el espectador medio palomitero huiría despavorido al leer el kilométrico título. Eso me hace reflexionar sobre lo subestimados que nos tienen y el profundo desprecio que demuestran hacia nuestros supuestos reducidos cerebros.
El casi interminable título está extraído de un poema del para mi hasta ahora desconocido poeta inglés Alexander Pope. Y viene a decir lo agradable que sería vivir sin recuerdos dolorosos.




Con sólo saber que Charlie Kaufman participaba en el guión ya me hacia augurar que no sería una película más. Y no es porque Kaufman sea o pretenda ser el guionista del momento, o el guionista de guionistas, sino porque con las bazofias cinéfilas que nos tienen acostumbrados los peces gordos de Hollywood, un guión nuevo y original parece casi destinado a ser considerado poco menos que una obra maestra. Así que sabiendo que Kaufman había puesto la mano en el guión, y atraído además por las buenas críticas que se escribieron sobre ella,(en especial una de nuestro compañero cinéfilo bloguero Spaulding y otra del crítico-cinéfilo y también compañero bloguero Refo en La Butaca), me decidí a verla. Y sí, por suerte me ha gustado mucho y tengo que decir que es un señor peliculón. Profunda, reflexiva, en algunos momentos fascinante y esperanzadora, y romántica en su profundidad. Y que demuestra que Jim Carrey ha conseguido con dignidad cambiar de registro por completo para posiblemente deleitarnos con futuras interpretaciones. No obstante hay algunas secuencias hacia la mitad de la película que sobran y que pueden llegar a confundir al espectador. También es verdad que es una película recomendable para un segundo visionado, y en parte es “culpa” de su director Michel Gondry, que aprovecha su experiencia como director de videoclips, para adaptar y plasmar en la pantalla el caótico torbenillo de recuerdos que se entremezclan en la acelerada mente de Carrey.

Eternal Sunshine Of The Spotless Mind es una de esas pocas películas que cuando terminan le dejan a uno con cara de tonto, meditando sobre la complejidad de la mente humana, y sobre la considerable influencia que generan los recuerdos en las decisiones que tomamos en nuestras vidas. Asimismo nos muestra como el ser humano es capaz de afrontar un posible desgraciado destino por un amor más visceral que platónico.

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