viernes, mayo 19, 2006

La esencia ochentera

James Gunn, de antecedentes tromianos, y guionista del para mí, el remake entre remakes por excelencia, Dawn Of The Dead, escribe y dirige Slither, que llega silenciosamente para propagarse en nuestras comerciales salas de cine más cercanas con el título de La Plaga.

Gunn demuestra de sobras el haber captado la esencia de lo que una película fantástica de los ochenta debía poseer para convertirse en un éxito entre el público más underground, el público que disfruta cuando es testigo del reventar de granos de pus ante la cámara, cuando es testigo y disfruta de la visión de lo que se convierte en tabú para la media pensante. Gunn no es que sea un portento dirigiendo, pero con un criterio bien situado y aposentado, se dedica al completo a un público algo especial, a NOSOTROS, a los que el romanticismo en pantalla no es que únicamente nos incomode, sino que más bien nos hace percibir un patetismo y una vergüenza ajena que en ocasiones resulta más que insoportable. Ansiamos autenticidad, y el romanticismo en pantalla se convierte en la poltrona de la artificialidad. Y parece que bajo esos cimientos de falso romanticismo Gunn construye el eje en el que se mueve la particular historia de La Plaga.


Y la historia es simple; un organismo extraterrestre nos visita con el objetivo de destruirnos, y toma como huésped a un impresionante Michael Rooker (me encanta este actor) ¿Alguno recuerda Henry: Retrato de un asesino o Mallrats? Seguro que sí.
Para los que disfrutasteis con esa pequeña obra maestra de los ochenta que es Night Of The Creeps, aquí mal pero oportunamente titulada El Terror Llama A Su Puerta, os auguro que no sólo disfrutaréis de Slither, la verdad es que se os caerá la baba del puto gusto. Yo sentí más de un escalofrío de la emoción, en realidad no daba crédito el ver una película del género fantástico y de semejante calidad en una sala de cine en pleno siglo XXI.

Pero una película que se basa en FX infográficos no puede representar con fidelidad la plena esencia ochentera de sus raíces. Así que Slither se hace valer de una perfecta mezcla de efectos especiales infográficos y artesanales, para contentarnos, provocando además e inconscientemente, una deliciosa confusión en la fecha de realización de la película en los espectadores más casuales, en el espectador medio palomitero.


Y no sólo disfrutaremos de un único actor de serie B al que le apasiona interpretar papeles en productos de serie B, además disfrutaremos de un maleducado y mal definido republicano que hace de malhumorado alcalde, genialmente interpretado por Gregg Henry, con el que soltaremos más de una carcajada por el extremo tono caricaturesco que le da al personaje. Y nuestro héroe/protagonista es Nathan Fillion, que nada tiene de héroe ni de protagonista pero que es ahí donde reside la gracia y el encanto del personaje.

Y de momento no se me ocurre nada más sobre una de las mejores película que he visto en los últimos años, teniendo en cuenta, eso sí, que me apasiona el género fantástico, ya sea de alienígenas o zombis, y si se reúnen los dos géneros en una misma película pues mejor que mejor. Slither es el primer pero contundente paso del resurgir de un tipo de cine que no es del gusto de todos y que injustamente pero democráticamente hace años que se convirtió en marginal para disgusto nuestro. Espero y deseo que James Gunn aproveche este moderado éxito comercial, pero gran éxito underground, para confeccionar su próximo proyecto.

Y aprovecho este post para dirigirme a ciertos profesionales para decirles que no tengan miedo, que yo y otros tantos sólo somos mierda humana que vive bajo vuestras alcantarillas, sin estudios, sin futuro, y a veces sin un presente tangible, que nos gusta disfrutar del día a día consumiendo productos underground, que en ocasiones e incomprensiblemente para vosotros, vienen promocionados por vuestros propios jefes. Por esos mismos a los que el nudo de la corbata se convierte a diario en una convencional soga personal. No sufráis, nosotros estaremos siempre en el peor lado y vosotros siempre en el mejor; es ley de vida.

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