jueves, febrero 10, 2005

Asesino Bisexual

Si hace unos días os comentada mi decepción con Madhouse, una película de la productora Lions Gates, hoy os muestro mi satisfacción después de ver una película de la misma productora, y de calidad técnica bastante inferior que Madhouse, pero que al menos sin ninguna pretensión, consigue divertirnos a todos los que añoramos el género slash dentro del cine de terror. Y es que ver a un asesino transexual con un pedazo cuchillo asesinando a bailarinas de striptease lesbianas en Las Vegas, no tiene precio.

El argumento de Switch Killer (o Transamerican Killer) es tan retorcido como la propia mente del director, Marck Hail. Una mujer deja a su marido maltratador por otra mujer, y se va a Las Vegas a trabajar de striper. El despechado marido maltratador decide ir en su busca y se viste de mujer para buscar venganza. La imagen, la voz y el porte que tiene el transpsychokiller con el cuchillo en mano es ciertamente escalofriante. Pero Switch Killer no busca asustar al espectador, ni inquietarlo, sino divertirlo. Convierte situaciones muy sobadas del slash ochentero en pura hilaridad. Así en lugar de estar sufriendo cuando veamos como el asesino aparece a final de plano dispuesto a asesinar a sus víctimas, estaremos deseando que lo haga, y deseando que suelte su ácida frase antes de cargarse a la estúpida y superficial fashionvictim de turno.




Switch Killer es la película en la que más veces he escuchado la palabra “bitch”(perra/zorra/puta), creo que la pronuncian más de 10 o 15 veces. Igual es que debe estar de moda en el ambiente lésbico de Las Vegas, lo que es ciertamente curioso, ya que jamás la he escuchado en ningún capítulo de CSI Las Vegas.
Switch Killer no esconde en ningún momento el ser una película de serie B, sino al contrario, el director se permite ciertos desfases aprovechando el género, y se recrea mostrándonos mucha carne, muchas curvas estilizadas, y muchas escenas lésbicas.
Uno de los mayores desfases del director es el final, de lo grotesco que llega a ser uno se pregunta si no hubiera quedado mejor hacer la misma película pero en plan Scary Movie.
Lo extraño de todo es la duración, no llega a los 70 minutos de duración. Pero no acaba aquí, al terminar la película se permite el lujo de deleitarnos con un videclip que resume la película con música metalera, seguido aparecen los créditos para interrumpirse con un anuncio de esos que ponen de madrugada, anunciando la sierra mecánica que aparece en la película. Siguen los créditos y vuelven a interrumpirse para mostrarnos un pequeño making off. Vuelven a seguir los créditos, y no contento con esto, vuelve a interrumpirlos para obsequiarnos con un concurso de camiseta mojada con pelea final incluida. Marck Hail tiene un gran sentido del humor.

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