jueves, octubre 18, 2007

Ella dijo que sí, pero ese mostraba tanta confianza… tanta o más que la que comparten dos reclusos que cagan en la misma celda, tanta como la romántica pareja que comparte ventosidades en la misma cama, tanta como el vampiro sediento de sangre y la supuesta víctima ansiosa por dejarse morder, tanta confianza me llegó a impresionar, incluso a conmover, y hasta relajar. Un sí, no siempre es un sí, pero esta vez sí lo era…


Las noches llegan a ser tan frías durmiendo en la soledad, tan corto es el sueño que el descanso nunca parece llegar. Siempre es lo mismo sin ti, y contigo no todo es igual. La importancia está en lo que no es igual; la originalidad, las noches compartidas, esos amaneceres juntos sin molestarnos, esas miradas sin palabras, silencios que jamás se convertirán en incomodidad, días compartidos en plenitud total, leyéndonos los pensamientos, completando frases como médiums poseídos, esa total complicidad, y esos desayunos que tardarán una eternidad en llegar a los pies... Son los cimientos del nunca acabar, de seguir hasta siempre, de no parar jamás.

Dedicado a ELLA.

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